El culto a San Diablo
suele estar complementado con el Culto a San la Muerte, por lo
menos así es en el Legado de Terere.
Su tierra es el paraíso
al revés. Allí los fuegos llamean desde las mismas entrañas de
la tierra. Ellos allí tiene sus tronos. El Diablo es el Jefe y
sueña en los sueños de los hombres y cada vez que sale a la
tierra de los vivos, algún alma se lleva mandando a la Muerte a
cumplir con su parte.
San Diablo rige el Sol y
San la Muerte la Luna, de allí San Diablo mora en los
cementerios, las encrucijadas de las calles y en los montes. San
la Muerte mora en los Cementerios.
Ambas imágenes, deben
ser construidas en Viernes Santo, las misma tiene que ser
realizadas luego de un Pacto que se hace con ambas entidades
para así poderse convertir uno en un brujo poderoso.
Su elaboración es un
secreto muy celosamente guardado, por parte de aquellos que
hemos recibido las enseñanzas del legado de terere.
Además de estas dos
figuras que son esenciales dentro del Legado, también los brujos
solemos trabajar y aliarnos con el Cacique-Brujo, también
conocido como
Lule-Koincho, lo tomamos
como padre de nuestras brujerías blancas como negras. El es el
intercesor entre San Diablo y San la Muerte.
El Cacique-Brujo,
trabaja para San Diablo y para San la Muerte, a tal punto que
algunas veces se lo confunde con ellos.
Se lo puede diferenciar
en detalles, cuando por las noches sale a estirar las piernas, o
a hacer sus diabluras o a cumplir con alguna labor, los perros
anuncian que anda cerca, ladrando sin tener motivos aparentes,
en algunos casos llegan hasta la pelea, todo esto se hace mas
notorio si es noche con tormenta.
Cuando el Cacique-Brujo
se deja ver, anda con poncho, sombrero oscuro, lanza, cuchillo o
rebenque.
Si usted tiene dudas o
consultas mándeme un mail a
legado@san-diablo.com.ar